jueves, 7 de abril de 2011

CROQUETAS DE POLLO (CON LECHE DE SOJA)




















Para preparar estas croquetas hemos utilizado leche de soja en vez de leche de vaca, una alternativa para los que no toleren la lactosa, para aquellos que les resulte algo indigesta o simplemente para los que hayan decidido dejar de consumir leche de vaca. Hay quien no le gusta nada el sabor particular que tiene la leche de soja, pero en esta receta no lo notaréis. Otra alternativa es la leche de oveja que, como mínimo, es más digestiva que la de vaca. También la leche de cabra pero ésta tiene un sabor muy especial que no a todo el mundo le gusta.

Vamos con la receta que no tiene ningún misterio, pues son las croquetas de toda la vida.

Ingredientes (para 20 croquetas de tamaño medio)

1/2 pollo (restos de pollo asado, cocido, frito... si os ha sobrado salsa también se aprovecha)
60 g de mantequilla (para nuestra receta hemos  utilizado la misma salsa del pollo asado, que es una mezcla de aceite, ajo, limón, especias y la grasa propia que suelta el pollo)
100 g de harina
600 ml de leche de soja
Sal y pimienta
Pan rallado
2 huevos

Elaboración

  1. Deshuesamos y picamos el pollo, depende de si os gusta encontrar tropezones lo picáis más o menos fino.
  2. En un cazo mediano ponemos la salsa del pollo (o en su defecto la mantequilla) y agregamos la harina. Removemos con las varillas durante dos minutos para que se cocine bien y después no se note su sabor en la masa.
  3. Añadimos la leche a temperatura ambiente, lo hacemos en tres tandas, primero una parte y cuando esté bien integrada en la harina añadimos otra parte sin parar de remover, y seguidamente la última parte. Simepre a fuego medio. Seguimos removiendo hasta que la masa espese y se despegue de las paredes.
  4. Salpimentamos la bechamel y retiramos del fuego.
  5. Mezclamos la bechamel con el pollo picado y dejamos reposar en una fuente llana cubriéndola con papel film  para que no se seque. El papel tiene que quedar bien pegado a la masa para que no haya aire.
  6. Una vez fría la masa (lo mejor es hacerla el día antes y dejarla en la nevera, las croquetas así son más fáciles de manejar) elaboramos las croquetas. Con la ayuda de dos cucharas formamos las "quenelles" y las pasamos por huevo batido y pan rallado. Después las terminamos de dar forma con la mano.
  7. Las freímos en abundante aceite muy caliente, pero nunca humeante, dos minutos por cada lado o hasta que estén doradas. El truco es hacerlas de pocas en pocas para que no dé lugar a que el aceite se enfríe y así os quedarán bien crujientes y enteras.